lunes, 22 de agosto de 2016

Lo llaman clase

Bronce es justo porque, aunque España sea ciertamente la segunda mejor selección tras USA, también ha mostrado sensibles altibajos de juego durante el torneo, que mira que son solo ocho partidos. Apalizó a Lituania, Argentina y Francia cuando calentaba el sol, y cayó por solo 6 puntos ante EEUU, que a diferencia del grupo sí jugó en las series con el acelerador a fondo los 40 minutos (pregunten a Argentina y Serbia). La defensa ante Australia casi nos cuesta el bronce, pero la suerte y el árbitro nos sonrieron esta vez en el cara o cruz final. Bueno, la suerte... y San Pau, 12/15 de campo, que se merendó a los Bogut, Baynes y compañía. Él es la diferencia entre estar en la orquídea de candidatos y ser los segundos mejores. Dice que no se retira aún de la selección, pero difícilmente llegará a Tokio, que le pillará con 40 años. Los mismos que Navarro, gran carrera en la roja, pero que hace ya algún tiempo que no está para estas batallas. Ya no en la selección, ni siquiera en el Barca. Pau Ribas o Quino Colom bien habrían merecido más la convocatoria, pero había que pagar los servicios prestados, lo mismo que a Calderón, aunque al menos este sin minutos.

No sobra que España vaya cocinando un plan renove post Pau, basado en el hermanísimo, al que aún no hemos visto su mejor versión con la selección. Lo mismo que a Llull, el otro por juego y carácter llamado a llevar la batuta y que se ha cascado una olimpiada paupérrima. Por edad y recorrido la columna vertebral la podrían completar Chacho, Rudy, Mirotic/Ibaka y los hermanos Hernangomez (Willy deja muy buenas sensaciones en Río). Mirlo ha hecho un torneo sólido, con medias de 13pts y 6rebs, abriendo el campo, para dejar más espacio a Gasol en la zona. A este nivel, en un perfil táctico tan específico y difícil de suplir, y dado el estancamiento de Ibaka, debe ser el convocado. En todo caso, guardo la esperanza de que el hispanocongoleño reconduzca su juego y carrera en Orlando, en un rol más protagonista que en Oklahoma. Con el que he perdido casi toda esperanza es con Ricky Rubio, que seguirá acudiendo a la selección, pero que se ha quedado en una mediocridad de jugador, sin la menor chispa de dirección en estático y sin puntos en las manos, no importa de lejos que de cerca. Lo siento un poco por el chaval, que no tiene la culpa de que la prensa de bandera y su propio entorno creasen en su día unas expectativas desmesuradas.

Entendemos que estos han sido los últimos JJOO de Felipe, Pau, Navarro y Calderón, una generación que ha reenganchado a España a la selección (por cierto, extraordinarias audiencias de TV una vez más), un orgullo que viene no solo de la consistencia de resultados y juego, sino por el talante en pista. El mismo, por cierto, del que carecen los De Andre Jordan o Draymond Green, con su chusco espectáculo barriobajero en la banda, celebrando cada canasta con aspavientos y teatrillos, cuando ya ganaba USA de treinta a Serbia y la final estaba decidida. Una humillación al rival desde el banquillo que, lamentablemente, no es exclusiva de la pareja, sino tendencia desde hace algunos años en la NBA, "la mejor liga del mundo". En todo caso, me sorprende y decepciona que un tipo de clase y sentido común como Mike Krzyzewski, capaz de poner a defender a semejante jungla de egos y nuevos ricos, no tuviese galones o interés en llamarles al orden en este capítulo. Son los mejores, y con cierta diferencia, pero 'Dream Team' solo hubo uno. Viendo cosas así me siento aún más orgulloso de la generación española saliente, lo llaman clase.

martes, 16 de agosto de 2016

¿Vuelve el mejor Rudy?

Cuajó un encuentro paupérrimo en el debut ante Croacia (en todo caso, igual que el resto del equipo), pero desde entonces ha mejorado cada partido hasta explotar ayer, en el más importante. 'Y con Rudy a este nivel, ya puede gastarse el Barca el presupuesto entero de la Generalitat'. La frase es de mi hermano y viene a resumir la sensación del match-ball contra Argentina. Fernández estuvo excelso: rompió el conato de escapada inicial de la albiceleste, atrapó 7 rebotes por pura intuición y concentración, y le entraron los tiros (8/10 de campo), no por simple acierto puntual, sino porque los supo seleccionar, dejando que el partido le llegase. Un nivel 'vellocino de oro' que, confieso, llegué a temer que hubiese perdido y nunca volveríamos a ver, pues en el Madrid parece cada vez más aburguesado en un papel de semi-especialista, con la excusa de las lesiones y el paso al frente de Llull. Pero no, aún lo tiene dentro, si es capaz de desplegarlo en un duelo de peso de los JJOO, seguro puede repetirlo de blanco. El club le dio el curso pasado mucho margen tras la cirugía en la espalda antes de regresar y después tuvo meses para entonarse. Quizá somos unos cagaprisas y simplemente necesitaba aún más tiempo para recuperar su mejor versión.

Se borrará en partidos intrascendentes y será el teatrero de siempre, pero con Rudy a este nivel o parecido en los encuentros clave, más el presumible step-ahead de Doncic, el Madrid no debería echar en falta la ausencia de Rodríguez el curso que viene. Simplemente será un juego exterior diferente, pero no peor, mientras que en la pintura los refuerzos ya sabemos que son de calidad. Por cierto, parece por fin solucionado el affair Othello y debería ser oficialmente anunciado en las próximas horas. Una pintura que completará Alex Suárez, al que se reclama para un rol absolutamente marginal, el de completar convocatorias ACB en caso de lesión de un cupo nacional. No jugará apenas minutos, de hecho será una temporada perdida en su progresión, se le va a quemar, pero al menos así se da alguna utilidad a la calamitosa inversión en sus derechos (300k al Joventut el pasado verano).

Quien no está cuajando definitivamente buenos JJOO es Llull, pero en su caso nos preocupa cero a los madridistas, que nos hemos acostumbrado ya a verle patinar con la selección en verano y despuntar de nuevo con la primeras hojas del otoño. Francia en cuartos el miércoles y si pasamos EEUU, nadie dijo que fuese fácil.

miércoles, 10 de agosto de 2016

La reivindicación olímpica de Lima

Vuelvo de vacaciones coincidiendo con los JJOO, con el desastroso comienzo de España, en la que me cuesta poner nota por jugadores, pues no se salva ni el apuntador. Ni san Pau, al que secó Lima, reencarnado por momentos en Rodman. Repito para que conste en acta: nuestro Lima, el que no vale a Laso ni de fondo de armario, secó al mismísimo Pau Gasol. No sé vosotros, pero creo que el brasileño y Campazzo tendrán algún día cabida en la plantilla blanca.

Lima sale cedido a Zalguiris, donde gozará de minutos Euroliga, mientras sigue pendiente el anuncio que oficialice la contratación de Othello Hunter, con quien se cerrará la plantilla blanca. Hace dos meses y medio que el propio Hunter reconoció en una entrevista su incorporación, pero me dicen que los servicios jurídicos del club están mirando con lupa su pasaporte Cotonou para que no se repita un caso Slaughter (¡que tenía el mismo número de pasaporte que Panko!). En su caso no debería haber demasiada controversia, pues su familia es efectivamente de origen liberiano, por eso no entendemos la tardanza. De resolverse, Laso dispondrá de 8 de los 13 jugadores del primer equipo para la pretemporada completa, una rareza y lujo en comparación con veranos previos, cuya factura ya conocemos.

Seguimos por supuesto de reojo los movimientos del Barca, rival directo, que ha reventado el mercado europeo para compensar la marcha de Abrines y Satoransk, los dos que estaban llamados a marcar el techo del equipo. Su salida deja 3,5 millones en caja, si bien en estos casos es habitual el pago a plazos, con lo que el Barcelona no cobrará íntegro ese dinero hasta como poco el año que viene. Ante el fin de ciclo del entrenador y la salida de sus dos jóvenes más valiosos, el club que hace bandera de la cantera y lleva años prometiendo una rebaja presupuestaria ha tirado por el camino de en medio, 5 millones se ha gastado aproximadamente entre el despido de Pascual, la libertad de su clon Barztokas y el tránsfer de Claver y Rice. Un dinero que, este sí, se acostumbra a abonar en el acto. Las comparaciones ofenden, los dos millones por Claver frente a los cero euros que pagó el Madrid por Randolph...

Tras los fuegos artificiales le queda al Barca una plantilla todavía muy coja, a falta de entre dos y tres jugadores, sustitutos para Abrines, Arroyo y probablemente Samuels, que apunta a Turquía. Y a alturas de mediados de agosto solo hay dos opciones. Una, pasar por caja, sabiendo los vendedores que estás desesperado y andas pagando sobreprecio. Valencia se ha cerrado en banda por Vives y sacar a Hanga de Vitoria no saldría por menos de 1-1,5 millones. La segunda opción es pescar entre los descartes de la NBA, que es una ruleta rusa por adaptación y estado físico. En concreto me dicen que el Barca está barajando seriamente para el puesto de pívot físico a JJ Hickson y para el de alero a Lance Stephenson, 
malabarista y bipolar, ambos sin equipo actualmente, jugadores de bastante recorrido pero una carrera en sospechoso declive prematuro.