sábado, 6 de febrero de 2016

Contra las cuerdas

Queda más de la mitad del top16 y el caso es que ya me estoy haciendo un poco a la idea, salvo giro de guión (ojalá) este año los cuartos de final de la Euroliga los verá el Madrid por la tele. La derrota en casa ante Baskonia es una hostia en la línea de flotación de las opciones de pasar. El balance 3-3 sería un consuelo de pobres, queda el Madrid contra las cuerdas. Si ya de por sí es difícil ganar fuera de casa en Euroliga, más lo es en semejante hueso de grupo como este. Pues bien, 6 de los 8 partidos que le quedan al Madrid son a domicilio, de los cuales, a ojo de buen cubero, tendría que ganar la mitad para pasar, más los dos de casa, nada menos que ante los equipos moscovitas, que lideran el grupo a día de hoy. No imposible, claro, pero sí altamente improbable, más aún al nivel actual del equipo.

Ante Baskonia se perdió de ley, tras ir por debajo en el marcador casi todo el encuentro, sin necesidad siquiera de grandes alardes del rival, salvo esa ráfaga de triples de Bertans aún en la primera mitad. Llull, calamitoso (33mins, 1/8tc), tuvo el coraje de quejarse airadamente del arbitraje tras el encuentro. Los árbitros pusieron, efectivamente, un listón bastante permisivo... pero el mismo para ambos lados. La diferencia es que Baskonia lo entendió, y aprovechó para defender duro, con mucho contacto, m
ientras Carroll y Chacho le hacían el paseíllo a Blazic en jugadas clave del último cuarto.

Como casi siempre que un rival de cierto nivel defiende intenso y organizado, se vieron
 toditas las miserias del ataque estático del sistema Laso cuando se les apagan las luces a los Sergios. Esta vez con especial crudeza. El vicio cuasi mecánico del Carroll-sistema o el nulo repertorio de nuestra estrella interior, Ayón, cuando recibe 1x1 en parado. Nocioni, que está para estos partidos, firmó 1/8 de campo, incluyendo varios melocotones en penetración de los de dar un bote desde el triple y abalanzarte sobre el defensor por si cuela falta. A Rivers, que las encendió en Manresa hacía 5 días, se le hizo el aro minúsculo, Jeffery Taylor continúa su incomprensible implosión y a Thompkins hace tiempo que le perdimos para la causa.

A la defensa de Baskonia y las carencias tácticas propias se sumó ayer el desacierto de los jugadores, pues se fallaron tiros en principio de alto porcentaje, 
ya fueran triples liberados (Llull-Rivers) o tiros junto a canasta, para terminar en un imposible 35% de campo. Al naufragio contribuyen lógicamente también las bajas por distintos motivos de Maciulis, Lima y Rudy, este último por cierto no llega a la Copa, por si os lo estábais preguntando. Para colmo se lesionó Felipe en el hombro, en ese choque con Caseur. Entenderéis que deje para el final, por aquello de consolarme, la honrosa excepción ayer, Willy Hernangomez, de lejos el mejor en ambos aros (13pts, 8rebs y una muy digna defensa a Bou), cuyo crecimiento junto al de Doncic temo que pueda convertirse en una de las escasas atracciones de la temporada blanca. A propósito, los supuestos cantos de sirena de la NBA a Willy que leéis estos días bien podrían ser una operación de su agente para tensar una negociación y sacar más pasta (este mundillo funciona así), quizá no, pero igual va siendo hora de que el Madrid piense en extender contrato al chaval, que queda libre en junio.

jueves, 28 de enero de 2016

Defendiendo se sufre menos

Hoy lo vemos todo ya un poco menos negro, el Doellmanazo ya ha cicatrizado, pica pero no duele. En realidad el Madrid rayó ante Olympiakos a un nivel similar al enseñado ante el Barca, espoleado desde las mandarinas de Llull pero esta vez sin periodos de desconexión defensiva que abriesen la puerta, como el tercer cuarto hace una semana. Y defendiendo se sufre menos, lo sabemos del año pasado. Un parcial de 32-10 entre la recta final de la primera parte y el tercer cuarto lo dejaron encarrilado, el arbitraje caserete sumó, a veces también toca. Olympiakos, por cierto, asustó en la primera fase pero ahora anda cojo, suma tres derrotas seguidas y a Spanoulis se le ve pasado de forma, frustado, pagando con los árbitros su desacierto: 27% en tiros de campo en la temporada con el 0 de 6 en el Palacio. Esos 12 puntos de diferencia no son definitivos pero sí interesantes de cara a un eventual average, aunque queda tanta tela que cortar... 

Ayón no hizo demasiado ruido, pero igual fue para mí una vez más el mejor del equipo (pese al 4/11tc), porque estuvo excelso atrás, que es al fin y al cambo donde se ganó. Da gusto ver cómo reconoce la desventaja del compañero y elije el timming perfecto para la ayuda. Además, roba balones al bote del pívot por velocidad de manos y piernas, puntea tiros y 
rebaña balones sueltos del aro propio. Compensa desequilibrios, no permite canastas fáciles del rival, va limando su moral, todo contribuye y cristaliza en puntos no recibidos al final del partido, que cuentan tanto como los propios. El resultado es que Olympiakos se quedó en 72 pese al apretón final por el average, 15 menos de los que venía encajando de media el Madrid.

En ataque el protagonista fue lógicamente Llull, 18 puntos y 7 asistencias, su primer gran partido tras la lesión no pudo llegar en momento más oportuno. Esas frutas tropicales deben ser un subidón de adrenalina para la afición en el pabellón cuando entran pero, sin ánimo de aguafiestas, me parece peligroso que el muchacho se acostumbre (que aquí ya nos conocemos todos), no necesitamos un aspirante al concurso 'Stephen Curry del viejo continente'. Recuerdo que cuando las mandarinas dejaron de entrar frente al Barca, que es lo normal, entendimos su verdadera naturaleza, el recurso desesperado tras un ataque mal planteado y peor ejecutado.

Taylor desaprovechó una buena oportunidad para reivindicarse, dada la baja de Maciulis, y Thompkins está en un círculo vicioso de desacierto y falta de confianza, que uno ya no sabe si fue antes el huevo o la gallina. Lo peor es ese destello de lo que podría ser pero no es ni será: antes de regresar al banquillo, después de fallar tres triples que podrían haber sido 10, se jugó un 1x1 dentro-fuera de libro de texto, de los que no abundan en Europa. Dribling, amago de reverso y media vuelta en suspensión, seda: se va a salir el año que viene en otro equipo, lo sabemos, es nuestro sino con los pívots. Me consuela ver la eclosión de Willy, que jugó minutos de mérito en el segundo cuarto, duro, solvente en ambos aros ante rivales de nombre, ganándose su plaza en las convocatorias cuando Lima entre en la rotación y, ¿por qué no?, quizá un puesto en la plantilla del próximo curso.

domingo, 24 de enero de 2016

Willy pasa la reválida

Willy Hernangomez puede haberse ganado, con sus dos actuaciones de la semana, un hueco en la sobrepoblada rotación interior blanca y evitar así una nueva cesión (sonaban Murcia y Sevilla), que bien podría haberle alejado definitivamente del Madrid, dado que termina contrato en verano. Frente al Barca, en un duelo a cara de perro, mostró empaque y mejoró sensiblemente su defensa, enterrando algún que otro fantasma. Frente a Unicaja el domingo dispuso de más minutos de lo habitual por problemas físicos de Ayón y los aprovechó para brillar también en ataque, 7/8tc, la mayoría fruto de juego sin balón, la virtud ofensiva que más luce a un pívot en el sistema Laso.

Los damnificados por el stepahead de Willy son Ndour y Thompkins. El primero no ha disputado ni un minuto en toda la semana pese a estar convocado y sus opciones de jugar en lo venidero se reducen aún más una vez aterrice Lima en la próximas horas, de un perfil similar pero bastante más formado. Nunca entenderé para qué se fichó a Ndour, de cuya calidad no dudo. Pero aún más grave es el caso de Thompkins, que no va convocado ni en Euroliga, donde no hay limitaciones de fichas. No hace falta ser un lince para entender que a Laso no le gusta su perfil, pívot con buena muñeca y escaso músculo, ya estamos curados de espanto, pero igual sorprende su ostracismo absoluto dado que su ficha no es baja (alrededor del millón de euros) y sus dos primeros meses de temporada fueron al menos homologables.

Y cuidado que al otro gran fichaje del verano, Jeffery Taylor, no le espere también ostracismo, porque cuando vuelva Rudy habrá en el juego exterior el mismo overbooking que en la pintura. Difícilmente el descartado será KC Rivers, más polivalente y que cuenta con la plena confianza de Laso (mal partido el domingo, pero decidió con ese robo en la última defensa). El rendimiento de Taylor, en cambio, mengua al mismo ritmo que sus minutos, 21 entre ambos partidos de la semana, y mira que Maciulis no está de dulce.


Hablando del juego exterior, Carroll sigue sufriendo atrás y viendo el aro tan grande como se le supone: si fuese pívot lo tendría negro con Laso, pero con los bajitos aplica el criterio opuesto. Sea como fuere, los 16 tiros de campo que se jugó el domingo (para 7 canastas) me parecen fuera de lugar. Chacho, por su parte, continúa salvando los muebles, en modo Buggs Bunny, 35 puntos y 13 asistencias esta semana. 

La vuelta de Llull, pese a estar aún lejos de su plena forma, es una inyección de juego y moral para el grupo. Con su regreso, unido a la llegada de Rivers, da la sensación de que a Doncic le corresponden pocos minutos en la rotación. Desde el partido de Moscú tampoco ha estado demasiado entonado en su tiempo en pista. En ACB acredita valoración negativa en 3 de los últimos 6 encuentros. Como por talento o confianza sabemos que no es, lo atribuyo el bajón propio de las temporadas de los novatos. Es el otro, junto a Taylor, con papeletas para vestirse de calle cuando regrese Rudy.