jueves, 2 de julio de 2015

Madridismo old school

Se queda. Parece que Llull seguirá vistiendo de blanco, la mejor noticia del verano, pues era a todas luces insustituible. La fuente es fiable, Adrian Wojnarowski (Yahoo y Fox), uno de los periodistas más respetados y conocidos que cubre NBA. Florentino habría participado personalmente en la operación para retenerle, se rumorea renovación hasta 2021 con mejora de contrato. En todo caso, e independientemente del dinero, pues en ningún caso se acercaría a las cifras que manejaban los Rockets, su continuidad es una de las mayores demostraciones de compromiso y fidelidad a los colores de la historia reciente de la sección. Madridismo old school, que dice De la Serna. Le dábamos por perdido por puro sentido común: no le quedaba nada por ganar en Europa y uno de los mejores equipos de la NBA le garantizaba minutos y le cuadruplicaba el sueldo. Pero no. El tipo es feliz en Madrid, con su perro Bubby y su novia, cortando la red y haciéndose selfies con cada título (y ya van muchos), disfrutando sencillamente del basket con su rol estelar en el mejor Madrid que recuerdan los tiempos.

Queda por conocer el destino de Chacho, que hace unos días ha sido padre primerizo y que (suponemos según su agente) escucha ofertas NBA a partir de 4,5mill$ anuales. El mercado USA se abrió ayer, día 1, con una actividad frenética pero Sergio no suena para ninguna franquicia pese a la carencia de bases en oferta, lo que es muy buena señal. Al Primer Toque, de Onda Cero, que tiene fuentes fiables en el club, se tira directamente a la piscina y afirma que Chacho tampoco se va a la NBA.

Con la continuidad de los Sergios, la columna vertebral blanca queda intacta y no hay motivos para no partir como favoritos a la próxima Euroliga, especialmente viendo los movimientos de otros clubes punteros. CSKA y Fenerbahce tienen pinta de cierta desamortización económica este curso. Los rusos pierden a Kaun, Kirilenko y Weems, los turcos se dejan a Bjelica, Goudelock y Erden. Son jugadores insustituibles, pero es que además tampoco parece que sus equipos estén por romper la banca en reemplazarles. El Barca está muy parado, solo ha incorporado a Lawal, condicionado por las elecciones presidenciales en el club. Y solo Efes está apuntalando de veras su plantilla, con las incorporaciones de Granger, Brown y Dunston.

viernes, 26 de junio de 2015

¿Y ahora qué?

Inicia la sección blanca de basket una nueva era, tras el póquer de títulos, sin las urgencias históricas de resultados que marcaron la anterior, que bien podríamos titular 'Reconquista'. El reto ahora es mantenerse en la élite continental, acostumbrarse a jugar la F4 y ganar títulos nacionales con cierta regularidad. Por otra parte, se puede y debe dar progresivamente cancha a los talentos de la cantera. Algunos tienen cabida a corto plazo en el primer equipo (Doncic), otros pueden seguir creciendo cedidos, fórmula que los casos de Díez y Hernangomez han demostrado exitosa.

En cuanto a mercado, no han pasado ni 48 horas del final de la temporada y las cartas ya están sobre la mesa. Llull se nos va. Llevamos semanas rumiándolo, no nos puede sorprender ni decepcionar, lo ha dado todo por la camiseta. Su petición al club de una rebaja en la cláusula de salida (5 millones) es una prueba casi inequívoca de que ha decidido marcharse. Y dado el caso, es imposible para el Madrid retenerle, pues la oferta es inigualable, tanto en lo económico (podría pagar la cláusula con el salario de solo 8 meses) como en lo deportivo, el reto de verse titular en una franquicia top NBA tras ganarlo todo en Europa.

Ahora bien, por muy agradecidos que estemos a Llull por su rendimiento y compromiso, no está la sección como para perdonar dinero, menos si hablamos de cifras en millones. Como alternativa, ofrecería flexibilizar los plazos de pago (a 3 o 4 años), para que el jugador no tenga que adelantar dinero o pedir un crédito (como le pasó a Ricky). Una deferencia a cambio de sus derechos preferenciales en Europa.

Confieso que veía claro que, en caso de salir Llull, el sustituto sería Jayson Granger, un base de nivel titular Euroliga, cupo nacional, agente libre, complementario a Chacho y al que imagino que le tira Madrid, donde vivió durante años. Sin embargo, tenía una oferta importante encima de la mesa del Efes (además de un proyecto interesante), los turcos han apretado con los plazos y el uruguayo ha preferido pájaro en mano que ciento volando. La web oficial del club otomano ha confirmado hace unas horas su fichaje por dos temporadas.

El panorama de bases en el mercado este verano en Europa es desolador. No me mencionéis por favor a Teodosic, Heurtel, Rice, Delaney, Koponnen y demás, en plan quiniela Marca; todos ellos tienen lucrativos contratos en vigor para el curso que viene. Esto no es fútbol, que llegas con 90 millones al Tottenham y te llevas el cromo de turno a casa. El Madrid no es el club en liza con mayor presupuesto y, además, Florentino tiene política de no pagar traspasos en basket (salvo cantidades simbólicas como los casos de Mejri, Nocioni o Campazzo). Lo que queda, una vez Sloukas ha firmado por Fenerbahce, es el francés Antoine Diot, perfil uno y medio anotador irregular, algo parecido a Jeremy Pargo, al que Rochestie sustituye en Maccabi. Calathes podría regresar a Europa, pero habría hostias con PAO y Barca.

Al final, viendo que no hay nada en el mercado digno de asumir los 25-30 minutos que libera Llull, bien podríamos dividirlos en dos. La mitad para Doncic y la otra mitad para un especialista que complemente a Chacho, pienso en Draper, ficha de comunitario, agente libre que conoce la liga y el vestuario. A todo esto, claro, Campazzo saldría cedido. ¿Hablábamos de conceder oportunidades a la cantera, una vez nos hemos sacudido la urgencia histórica? Dadas las circunstancias y lo que ofrece el mercado, no se me ocurre mejor momento que el presente. Doncic, calienta que sales.

miércoles, 24 de junio de 2015

Non plus ultra

Os escribo desde el orgullo y la felicidad máximos, los de la temporada más redonda de la historia de la sección, con un irrepetible póker de títulos, aliñado con las victorias de los equipos filiales en todas las categorías (infantil, cadete y junior). No nos hemos dejado por ganar nada, y lo hemos hecho como equipo, en mayúsculas, con todos aportando, una piña, jugando con criterio, orgullo y corazón. Es todo a cuanto puedo aspirar como aficionado del Real Madrid. Gracias a los 13 jugadores y a los técnicos, sois leyenda blanca.

El tercer y definitivo triunfo de la final ACB cayó como fruta madura. No importó el factor campo, ni el despertar de Tomic, ni el flojo partido de Felipe, Llull y Rudy, porque este año somos sencillamente mucho mejor equipo que el Barca. La segunda unidad blanca tiró del carro, los rústicos, como en casi todos los partidos importantes del curso. Soberbios Slaughter, sí, monstruo en defensa, killer Nocioni y Maciulis, la tanqueta de Kaunas, en uno de sus mejores partidos de blanco, impartiendo cátedra en ambos aros. Chacho nos mantuvo a flote con dos triples prodigiosos en los peores momentos, con 5 abajo al final del tercer cuarto, y Carroll volvió a merendarse a su criptonita (Oleson), corroborando en plaza mayor por si hacía falta que su versión 2.0 no es flor de un día. Lideró en anotación (19pts) y dio la puntilla con un canastón a 6 metros con la mano en la cara del de Alaska.

No me detengo más en los detalles del partido, que empequeñecen ante la importancia histórica del día. Bien pudo ser la despedida para algún que otro estandarte del proyecto (temo por la continuidad de los sergios), pero si efectivamente ha sido el último baile, bien mereció la pena. Es un adiós con la satisfacción del ciclo culminado, un tiempo que ha devuelto a la sección el orgullo de pertenencia y la grandeza perdida, no solo por el resultado, sino por la forma en la pista y la organización en los despachos. Con los últimos sorbos de mi gintonic recuerdo al camarada caído, juntos dibujamos muchas veces un cuadro como el de esta noche. Los madridistas de basket, tan sufridos nosotros, podemos mirar por primera vez al horizonte con la certeza de que no queda ninguna orilla por conquistar. ¡Enhorabuena!