sábado, 24 de septiembre de 2016

Hemorragia Rice

No es un drama la derrota en sí, por mucho que suponga oficialmente un título que se esfuma, pero marca los deberes, que son aún muchos, hasta cristalizar esta plantilla de bandera en un equipo acorde. Lo primero es poner algo de orden atrás, Pablo, 99 puntos encajados y algunos pasajes de verdadero despropósito, como la recta final del primer tiempo, regalando la renta de 9 puntos que tanto había costado construir. Al Barca se le notó más rodado, cinco partidos ya jugados por solo dos el Madrid. Quizá se confió un poco el club planificando una pretemporada tan raquítica. Y el rodaje al Barca se le nota en ideas más claras, todos han entendido ya su rol, saben a quien darle el balón aunque sea nuevo, y éste respondió con un recital, 30pts y 6as, en una minutada (33) por la baja de Koponen. Vale Rice cada céntimo que costó, que no fueron pocos, porque a diferencia de Satoransky imprime empaque y carácter al equipo en partidos por el título, sirva esta Supercopa como recordatorio y aviso: el Madrid tiene el techo más alto, pero el Barca ha subido el listón.

Casi tan importante como Rice, aunque no aparezca en los titulares, fue la inesperada sangría del puesto de cuatro, con 27pts y 10/12 de campo entre Claver y Doellman. Randolph cumplió sin destacar, pero más que nada sobraron minutos de Felipe en ese puesto y faltaron de Chapu, solo dos, más dotado para puntear tiros de cuatros abiertos, que desangraron al Madrid en la segunda mitad. Solo Claver le metió al capitán 12 puntos entre el final del tercer cuarto y el comienzo del último. Aunque para inesperada, la espantada de Ayón en la primera cita oficial desde su renovación millonaria. Valoración negativa en 20 minutos, fallón en ataque (4 pérdidas) y blando al poste con Tomic, -11 el equipo en sus minutos en pistaç. Su cara en el banquillo durante el partido, que le enseñó un par de veces el realizador, era de ser plenamente consciente de su noche horripilante. Esperemos le sirva el repaso como acicate y no sea una primera señal de aburguesamiento tras firmar El Contrato.

A pesar de la derrota, no se echó de menos a Chacho tanto como suponíamos, no al menos en esta ocasión, con 36 puntos entre ambos bases. Llull fue de lejos el mejor del equipo (6/8 triples) y Draper cumplió en ataque en sus minutos en pista, el problema de ambos fue la defensa de Rice, y Chacho no le hubiese contenido mejor. Rudy jugó un buen partido, al menos a tenor de las estadísticas, 15 puntos y 5 asistencias, aunque a mí me deja frío esta versión Corbacho de chuscarse 11 triples y no forzar ni un tiro libre. Cualquier tiempo pasado fue mejor. Todo lo contrario que Doncic, puro entusiasmo, que jugó todos sus minutos de alero (Taylor nefasto y Maciulis ¿castigado o tocado?). Si bien no estuvo fino cara al aro (2/7), no rehuyó ninguna batalla, fue el máximo reboteador (8) y el que más faltas forzó (6), tanto así que acabó lesionado, un esguince que esperemos no pase a mayores, que sino nos jode el equipo supermamanger a media España.

Y hablando de Supermanager, aprovecho el cierre para recordaros la liga privada del blog, a la que estáis todos invitados.
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miércoles, 14 de septiembre de 2016

El estirón de Luka

No hace falta ser endocrinólogo, basta comparar las fotos de hace año y medio con las de esta semana: Luka ha crecido, por otra parte, lógico y previsible para un chaval de su edad, 17 años. El 1.98m que le da todavía la web de la Euroliga se queda a todas luces corto. Miren por dónde le llegaba Florentino y por dónde le llega ahora, a ojo de buen cubero le calculamos 2.03m. Los centímetros son un tesoro en el baloncesto, otorgan ventaja en bastantes situaciones de juego y por ende valor de mercado. Su agente se debe estar frotando las manos, el estirón apuntala el perfil del muchacho de cara al draft de 2018, al que su entorno hace ya tiempo insinuó que se presentaría. Es decir, seguramente nos quedan dos años de disfrutarle.

La estatura actual de Doncic y su peso de unos 100 kilos (el año pasado le daban 99) son en Europa más propios, ya no de un escolta, sino de un alero incluso de un interior. Mide por ejemplo lo mismo que Nocioni o Hunter. La versatilidad de Luka es riqueza táctica. A
l igual que Llull, puede y debe jugar minutos en otras posiciones exteriores, pero tampoco olvidemos que la plantilla le necesita principalmente para el puesto de base, para cubrir junto a Draper el enorme vacío dejado por Chacho. Si Draper, el único base puro de los tres, está llamado a sumar defensa y experiencia, Doncic es la creación en estático y transición, donde Rodríguez era sencillamente el mejor. Como base se ha desenvuelto habitualmente Luka desde categorías inferiores y de ahí le viene el manejo de balón y la visión de juego. Por muy rápido que arme el brazo, ubicarle de escolta pasando bloqueos sería un desperdicio, debe tener el balón en las manos para producir.

Sobre su madurez y empaque para asumir la nueva responsabilidad albergo pocas dudas pese a su juventud. ¿Sabéis dónde firmó sus dos mejores actuaciones Euroliga? En pista de los dos finalistas, CSKA y Fenerbahce, valoración 15 en ambos casos. Pensémoslo, ha cubierto con nota destacada todas las etapas previas y este año le toca asumir el timón. Ya el curso pasado se dio por momentos con la cabeza en el techo con los pocos minutos que dejaban los Sergios.

Puestos a sacar punta, la física tiene ciertos límites. Con 2.03m el centro de gravedad está más lejos del suelo y, por muy joven que seas y piernas frescas que tengas, es difícil con 100 kilos defender los endiablados driblings de por ejemplo Tyrese Rice, el base estelar del rival por todos los títulos. Un pequeño hándicap del que puede también salir una ventaja, la de triturar a muchos pares al poste, siempre que Laso sepa crearle aclarados en la pintura (que sabemos que no es la música preferida del coach). Si recordáis, Luka ya enseñó el curso pasado destellos de juego en 1x1 de espaldas. Un arma, no solo para lo más obvio, anotar el propio chaval, sino para facilitar la vida al resto. Se genera un desequilibrio en la defensa rival, que fuerza cambios de emparejamiento o ayudas... Sinceramente, más allá de los resultados colectivos, su evolución es el principal atractivo de la plantilla esta temporada, incluso por encima de la adaptación de Randolph.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La cuadratura del círculo

El Madrid se ha comprado un Ferrari de juego interior, para muchos el mejor a priori de la historia de la sección en calidad pero sobre todo cantidad. El reto, por otra parte, es cojonudo para Laso, crear una rotación eficaz y sostenible en la que acoplar a seis jugadores contrastados en los 80 minutos de los puestos de cuatro y cinco sin que ninguno se sienta menospreciado. Según la media aritmética tocarían a 13 minutos por cabeza... Y no es Laso un técnico que se haya destacado precisamente por su mano izquierda con los interiores, la fama le precede: desquició a Tomic y a Bourousis, no le valieron Lima o Mejri y nunca creyó en Hernangomez. Se libró Thompkins de la quema en la foto finish.

Ayón es el ojito derecho del técnico y el año pasado se fue a medias de 30 minutos en los playoffs ACB y de 28 en el top-16 Euroliga, completamente justificadas por su rendimiento. Unas cifras propias de su nuevo salario, pero difícilmente sostenibles con Hunter y Felipe como reservas en el puesto. A
l capitán el físico le alcanza ya justito para fajarse con los mejores de Europa, así que la primera opción desde la banca en Euroliga puede ser Hunter, que tiene toda la pinta de que le va a encantar a Laso y tendrá una rápida adaptación al sistema. Un reparto de minutos más o menos así: Ayón 20/25, Hunter 10/15 y Felipe 5/10. En cambio, Felipe bien puede contar con más tiempo en ACB, donde goza de respeto arbitral, su inferioridad física es relativa y sigue haciendo ventresca los domingos. De hecho, aunque nadie discute que una de las dos plazas de extracomunitario debe ser para Ayón en el desenlace del curso, tampoco pasaría nada si descansase durante tramos amables del calendario para tenerle fresco en Euroliga y que Randolph y Thompkins puedan así entrar ambos en convocatorias ACB.

Por otra parte, no les vendría nada mal cierta continuidad a los dos ala-pívots estadounidenses, llamados por repertorio a ser los puntales ofensivos del juego interior. A Thompkins, porque sabemos de su fragilidad moral. El curso pasado comenzó verdaderamente a rendir solo tras la eliminación Europea cuando, además de respetarle el físico (una lesión le cortó la progresión a comienzo de temporada), Laso sacrificó a KC y contó con él de forma regular, concediéndole minutos y tiros, más allá del ostracismo de las esquinas. Ha renovado no por uno sino por dos años, entendemos que el club confía en que continúe la progresión.

En el caso de Randolph, y por muy bueno que sea, necesitará un periodo de adaptación, tras ser estrella indiscutible en Krasnodar, donde tenía licencia para tirar. Los sistemas de Baztokas terminaban en 1x1 suyo o de Delaney, mientras en el Madrid la orilla son los 2x2 de Ayón o el melocotón de un Sergio (ojo, que ahora solo queda uno). Randolph, que jugó no pocos minutos como center el curso pasado, es menos regular en el tiro que Thompkins, pero como atacante es aún más completo, capaz de poner el balón en el suelo con gran solvencia. Aún tenemos grabadas las imágenes de su exhibición en el Palau, de sacar fuera a Tomic, para después dejarle sentado de camino al aro. Como cuatro, que es de lo que jugará en Madrid, su ventaja está quizá al poste más que en el fuera-dentro, sus 2.11m y larguísimos brazos pueden ser diferenciales en Euroliga. A todo esto queda Nocioni que, igual o aún más que el curso pasado, suponemos que se limitará durante amplios tramos de la temporada a 7-8 minutos de intensidad en el tercer cuarto. Un verso suelto hasta que caliente el sol, pero al que aún le queda baloncesto dentro como enseñó en los JJOO. El club no se equivocó al renovarle (a la baja).

Según la lógica salarial el dúo titular lo formarán Ayón (2,5mill) y Randolph (1,5mill), una lógica muy NBA y de la que en general desconfío, porque 2+2 no siempre son 4 en deporte colectivo. Hay parejas que por motivos tácticos sino directamente de química personal son más compatibles que otras. Willy y Nocioni, por ejemplo, descubrimos que se compenetraban de maravilla, dieron el curso pasado valiosos minutos desde la banca, mientras que Thompkins brillaba al coincidir en pista con Ayón, que tapa sus carencias, pero es incompatible con Felipe, pues ambos necesitan balón y sufren atrás. Entender esa maraña de compatibilidades y conseguir involucrar a todos, para que entiendan su rol y antepongan el equipo a su protagonismo, es el cubo de rubik de Laso para esta pretemporada.